He tardado mucho en escribir esta entrada porque he estado trabajando a tope en ekinocio y cuando viene la racha... hay que aprovechar. Espero poder organizarme mejor para la siguiente ocasión y tener tiempo para todo.
Noviembre nos deja momentos bonitos, algo fríos por momentos, pero con días que una quiere dejar para el recuerdo. Vera ya sabe leer y escribir con "buena letra", como se dice cuando se va con buen pie, no? Está haciendo un cuento que ella misma ha inventado y que se llama "O Conto de a Gota". En el próximo post espero poder enseñaros algo de él. De momento, como está inacabado le reservo el derecho de autor. Otras cosas sí que puedo ya mostraros... Como esta pedazo de calabaza que decoramos para que la llevase al cole. Gracias a un compañero de su clase, pudimos realizar el trabajo y entregarlo a tiempo (yo no tengo calabazas cerca y ellos me ofrecieron dos).
Misteriosa verdad? Sé que lo más normal sería haberla vaciado; pero no teníamos tiempo para prepararla en condiciones y, sinceramente, tampoco sabía si nos iba a quedar bien. Por eso cogimos nuestros rotuladores permanentes y dibujamos sobre ella la carantoña típica y festejamos "Samaín" como se merece.
Otras cosas que solemos hacer y que nos entretienen mucho es tarjetitas y postales y cajitas de cartón. En esta ocasión, reciclamos una caja de "Mini Chips Ahoy" y otra de galletas para hacer dos bolsas regalo para dos amigas muy queridas por Vera: Carmen y Cristina, su prima del pueblo. Sí, ya sé que aún queda un mes para irnos a Valencia de Alcántara, pero somos previsoras y como cuento con el tiempo justo... Cuando hay ocasión la aprovecho al máximo.
No os parecen chulas? Bien fáciles de preparar la verdad. Y todo hecho con cosas de casa, sin comprar nada. Una cajita/sorpresa que puedes rellenar de muchas cosas. Hasta de chucherías de Pecados!! Ahora tenemos que preparar una para mateo y otra para Lola, la otra súper amiga de Vera.
Los fines de semana son para disfrutar en familia, salir a pasear por la zona vieja y encontrarse con gente que no conoces de nada y ver lo bien que se disfruta en esta ciudad tan visitada.
La Plaza de la Quintana es uno de nuestros rincones preferidos. Allí tomamos el sol (siempre que podemos), jugamos, corremos, reímos... Es fácil pedir un café para llevar en cualquiera de las cafeterías que la rodean y sentarte en la escalinata a leer un libro, dibujar, escribir... A veces, hasta me acerco a la hora de comer simplemente para descansar un rato. Intentar relajarme... Y lo consigo!! Es un entorno precioso. Con el BingBang del reloj de la Berenguela, o el bajo de nuestro músico enmascarado tocando en los soportales... Todo anima a contemplar...
Santiago tiene lugares encantadores por todas partes. Hasta en la zona nueva, a pesar del ladrillo y del aluminio. Este es uno de ellos. Los sábados por la mañana, mientras Vera está en inglés, tengo casi dos horas para salir y airearme, o hacer los recados propios de casa. Esta floristería me alegra siempre que paso por delante de ella. Nunca he comprado nada porque las flores no son lo mío. Me encanta verlas y admirarlas, pero no sé cuidarlas aunque lo he intentado muchas veces. Puede que eso de que "hay que hablarle a las plantas" sea cierto; el caso es que conmigo no duran "ná".
Pronto llega ya la Navidad. Tendremos unos días para estar con toda la familia. Es una época entre tristona y alegre, porque ves a los mayores ya muy mayores y a los peques disfrutando con los regalillos de los duendes que les acompañan todo el año. Todas las generaciones juntas con sentimientos y pensamientos contrarios. En todo caso, me gusta estar en familia. Supongo que con mis comentarios notaréis que echo mucho de menos a aquellos que están en el Sur. Ojalá pudiese viajar una vez al mes y respirar el aire fresco que necesito para seguir con fuerza el día a día. Menos mal que la buena compañía que tengo en casa, sustituye con creces esa ausencia.
Buena semana!!!
Mostrando entradas con la etiqueta Quintana. Mostrar todas las entradas
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19 nov 2012
15 jul 2012
Pequeñas treguas
Vaya con el mes de julio! Nunca pensé que el tiempo pudiese ser tan imprevisible en Santiago. Todos conocemos el fresquito que hace en esta ciudad (yo es que soy muy friolera y no soy capaz de pisar la playa si no estamos a 30 grados positivos), las corrientes que se ensconden en algunas calles de la zona vieja y las lluvias torrenciales que pueden escaparse de vez en cuando... Pero estar a 15 de julio y no sentir el verano... Demasiao!!
El caso es que hoy (ayer nos cayó una chupa de agua espectacular cuando regresábamos de la Plaza de Abastos) nos ha dado una tregua y hemos podido dar un paseo en condiciones. Parece mentira, verdad? Y como bien manda la tradición, quise tener alguna foto de este momento.
Qué bonita se ve la catedral cuando luce el sol y qué espectacular ocaso ante el Pazo Raxoi, en la Plaza del Obradoiro llena de peregrinos... A Vera y a mi nos encanta tumbarnos en el suelo y disfrutar de las vistas desde otra perspectiva (por eso la foto de la catedral del revés).
El día se completó con este espectacular tatuaje que tenía ante mis ojos y que no podía dejar pasar. Tenía que tenerlo. Me encantó. A juego, el reloj digital que llevaba el chico extranjero en su mano izquierda. Reralmente, una obra de arte!!
El martes quedamos con Sila, nuestra amiga para jugar un rato. Y como el día se presentaba sin lluvia aprovechamos la cercanía y nos fuimos al parque de Bonaval. Vaya lo que corrimos por esa primera explanada. No he retocado la foto porque me encanta el color que tiene la hierba. No es artificial. Siempre hemos comentado la diferencia de paisaje entre Extremadura y Galicia y esto es una prueba de ello. Ahora bien, son encantos diferentes, no?
Se lo pasaron pipa! Ambas! Se echaban de menos. Y yo disfruté de ello, desde luego. Ese día fue redondo para Vera. La recogí en las escuelas de verano y nos fuimos las dos a comer a la Creperie. Le encanta!! No sé si eran los nervios o cansancio, pero ese día no comió como suele hacerlo. Las mañanas le cunden y es casi imposible pasar un rato sin siesta por la tarde. Se queda frita! Y claro! Teníamos demasiados planes...
Haciendo tiempo estuvimos casi una hora en la Plaza de la Quintana, sentadas en las escalinatas, viendo a los turistas, jugando a las palmitas, descansando... Se me ocurrió hacer esta foto: una chica iba andando con la cabeza bajada en todo momento, como si estuviese haciendo algún tipo de "penitencia" ante la enorme cruz que preside este cuadrado empedrado. Casualidad?
Antes de llegar a casa de Sila, vimos esta "pintada" en la zona vieja, en el suelo; delante de la imprenta que hay al lado de la biblioteca de Caja Madrid; bajando de Plaza Cervantes... El caso es que parecíaalgún tipo de intervención artística pero nos dimos cuenta de que eran restos de unas pinceladas esporádicas que debían limpiarse. Alguien estuvo arreglando una fachada y olvidó repasar con agua... A nosotras nos encantó encontrarnos con ello!
El sábado anterior fuimos a Coruña a conocer a Martín, el nene de unos amigos que acaba de nacer. Precioso, silencioso y tranquilito. Pasamos un rato juntos en compañía también de otra pareja amiga que esperan a su primera niña para octubre. La pandilla crece!! El día se quedó algo soleado aunque muy, pero que muy fresco. De hecho, hice esta foto con un tembleque horroroso. Y no podía comprender cómo la gente era capaz de estar en esta playa sin taparse. Incluso parecían relajados.
El caso es que hoy (ayer nos cayó una chupa de agua espectacular cuando regresábamos de la Plaza de Abastos) nos ha dado una tregua y hemos podido dar un paseo en condiciones. Parece mentira, verdad? Y como bien manda la tradición, quise tener alguna foto de este momento.
Qué bonita se ve la catedral cuando luce el sol y qué espectacular ocaso ante el Pazo Raxoi, en la Plaza del Obradoiro llena de peregrinos... A Vera y a mi nos encanta tumbarnos en el suelo y disfrutar de las vistas desde otra perspectiva (por eso la foto de la catedral del revés).
El día se completó con este espectacular tatuaje que tenía ante mis ojos y que no podía dejar pasar. Tenía que tenerlo. Me encantó. A juego, el reloj digital que llevaba el chico extranjero en su mano izquierda. Reralmente, una obra de arte!!
El martes quedamos con Sila, nuestra amiga para jugar un rato. Y como el día se presentaba sin lluvia aprovechamos la cercanía y nos fuimos al parque de Bonaval. Vaya lo que corrimos por esa primera explanada. No he retocado la foto porque me encanta el color que tiene la hierba. No es artificial. Siempre hemos comentado la diferencia de paisaje entre Extremadura y Galicia y esto es una prueba de ello. Ahora bien, son encantos diferentes, no?
Se lo pasaron pipa! Ambas! Se echaban de menos. Y yo disfruté de ello, desde luego. Ese día fue redondo para Vera. La recogí en las escuelas de verano y nos fuimos las dos a comer a la Creperie. Le encanta!! No sé si eran los nervios o cansancio, pero ese día no comió como suele hacerlo. Las mañanas le cunden y es casi imposible pasar un rato sin siesta por la tarde. Se queda frita! Y claro! Teníamos demasiados planes...
Haciendo tiempo estuvimos casi una hora en la Plaza de la Quintana, sentadas en las escalinatas, viendo a los turistas, jugando a las palmitas, descansando... Se me ocurrió hacer esta foto: una chica iba andando con la cabeza bajada en todo momento, como si estuviese haciendo algún tipo de "penitencia" ante la enorme cruz que preside este cuadrado empedrado. Casualidad?
Antes de llegar a casa de Sila, vimos esta "pintada" en la zona vieja, en el suelo; delante de la imprenta que hay al lado de la biblioteca de Caja Madrid; bajando de Plaza Cervantes... El caso es que parecíaalgún tipo de intervención artística pero nos dimos cuenta de que eran restos de unas pinceladas esporádicas que debían limpiarse. Alguien estuvo arreglando una fachada y olvidó repasar con agua... A nosotras nos encantó encontrarnos con ello!
El sábado anterior fuimos a Coruña a conocer a Martín, el nene de unos amigos que acaba de nacer. Precioso, silencioso y tranquilito. Pasamos un rato juntos en compañía también de otra pareja amiga que esperan a su primera niña para octubre. La pandilla crece!! El día se quedó algo soleado aunque muy, pero que muy fresco. De hecho, hice esta foto con un tembleque horroroso. Y no podía comprender cómo la gente era capaz de estar en esta playa sin taparse. Incluso parecían relajados.
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