23 feb. 2015

Entono un "mea culpa"

Cuando una quiere ir contra el tiempo es imposible que las cosas salgan bien. No es por no escribir. De verdad. Todo se complica cuando necesitas más horas para hacer lo que tienes en la cabeza, aún siendo organizada. Me levanto temprano y aprovecho el tiempo; sin embargo, las rutinas, el trabajo, las actividades extraescolares y alguna que otra preocupación, se comen literalmente las espectativas marcadas para la semana.Y cuando llega el fin de semana y piensas en ese "por fin" o en el "al menos", pasa tan rápido que ni te enteras. Y volvemos a empezar.

Pues así llevo desde la última vez que pude hacer algo por aquí. Ahora me siento totalmente una irresponsable porque debería sacar esos 5 minutos de la apretada agenda para sentarme (en esa misma silla de todos los días y que me acompaña a todas horas), relajarme, despejar la mente y echar a volar las palabras. Con lo bien que sienta!

La vida se puede complicar por momentos. Mucho. Solo hay que saber estar. Es algo que he ido aprendiendo con los años (volvemos al tema de la madurez, que no vejez, de acuerdo?) y que me ha servido para ser más positiva y vital. Ser madre también me ha dado fuerzas y me ha cambiado la perspectiva de las cosas (no soy como la Esteban pero casi). Y también he sentido que cuanto más sonrío más alegre me vuelvo. Todo se contagia menos la hermosura, no? Pues yo estoy en fase de contagio de sensaciones positivas.

En diciembre fuimos de visita a Oporto pues Vera tenía muchas ganas de hacer un viaje con nosotros. Como ya comenté, tener tiempo para todo es un lujo. Esta vez ella merecía ese esfuerzo por nuestra parte y quería conocer otra ciudad, aprender las costumbres y la forma de vida de otro pais. Escogimos Porto porque, siendo Vera pequeña (2 añitos recién cumplidos) y estando de vacaciones en esa ciudad, tuvimos que regresar a Galicia al segundo día por temas de trabajo. Años más tarde repetimos (con menos sorpresas eso sí) y disfrutamos al máximo los 3 días del puente de la constitución. Lo que más le encantó fue el trayecto en barco sobre el río Duero. Y yo, de muchas fotos bonitas que tenemos como recuerdo, destaco esta que hizo Vera en uno de los pasillos del hotel donde nos hospedábamos: Grande Hotel do Porto. Un precioso lugar, antiguo y reformado, con mobiliario y detalles que me dejaron asombrada. Color, tradición, diseño y orden. Todo parecía sacado de un libro de historia. Me encantó sentarme en esos sofás de época tapizados, tomar notas en la mesa central de la sala de lectura... Sin duda una buena elección en muchos sentidos; por el trato recibido, por el correcto servicio, por la ubicación y por el diseño.


He de decir también que me encanta que Vera tenga buen ojo para los espacios :)

Pues lo dicho, este es el primero de los esperados post que escribiré este año. No quiero hacerme ilusiones pero los propósitos se cumplen. Mi pequeña lista de objetivos para el 2015 es mi manera de enfrentarme al paso del tiempo y de obligarme a tener ese momento para sentarme, relajarme y... Lo que sea, pero que sea.